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Historias

Caminadora del territorio

Caminar Altavista permite ver casas viejas y hablar con las personas. Esa aguapanela que le dan a uno las abuelas del territorio, me recuerda la mía.
Me gustan las historias que cuentan esas personas que tienen 80 o 90 años. Cuando una las visita ellas recuerdan cómo molían el café, todavía hacen arepas y se puede uno comer una con mantequilla y queso

Deisy Muñoz

Lugar de nacimiento: Altavista
Ancestros: Angelópolis (padre). Madre (Armenia Mantequilla)
Lugar donde vive actualmente: Vereda La Esperanza
Sector: La Esperanza
Organización: CMDR – Junta Administradora Local (JAL)
Altavista en una palabra: Arte-naturaleza-gente hermosa
A que se dedica: a la gente
Pensamientos: cuando empiezo algo, hasta que no lo logro, no quedo tranquila.
Aire-Agua-Tierra-Fuego: vida ¿usted qué hace sin agua?

Memorias
Mi infancia fue muy buena, jugaba mucho en las mangas y en la calle. Con los amiguitos sacabamos arena con una pala y hacíamos un gran charco. Jugábamos hasta las 11:00 de la noche, escondidijos y todo los juegos de calle que no practican los niños hoy en día. Hoy todo es celular. Yo era la que armaba el desorden en la cuadra.

Juegos
Me encanta caminar, mientras más se recorre el corregimiento, más se conoce. Acá hay una finca que exporta café a EEUU. ¡Woow, muy bacano!
En familia vamos a muchos lados, al Manzanillo, a la Ecogranja, arribita de mi casa.

Afectos
Altavista es arte, naturaleza y gente hermosa. Si venís y la recorres se siente el aire diferente al resto de Medellín. Que vos te levantes y lo primero que veas sean las montañas y sea un pájaro quien te levante, eso es maravilloso.

Mi casa es amor, cariño y respeto. Hay familias que viven peleando, pero la mía es muy unida. Somos de salir a caminar, incluso con la bebé, vamos a acampar.

Sueños
Yo no tengo casa propia, pero sí tengo dónde construir. Quiero tener mi casa

En la JAL, en estos 4 años quiero dejar procesos, por ejemplo, poner en funcionamiento la sede social de La Esperanza. Estamos en eso y la estamos recuperando porque está muy caída. Tenemos adobe, cemento, estuco. Ya se le ve forma. Queremos abrir ese espacio que funcionó cuando éramos niños. Allá teníamos un grupo de baile y aprendimos muchas cosas. Ese lugar, creemos que es necesario porque en el barrio no hay nada y la población juvenil no tiene un lugar. Soñamos con este espacio para que ellos encuentren otra manera de vivir la vida.


Covid-19

Mi vida con el Covid no cambió. Nosotros hicimos donatones. Íbamos y pedíamos mercados y repartíamos a quienes sí debían quedarse encerrados. Le pedí a todas las canteras y Santa Rita fue la única que me respondió.La gente me decía muchas cosas, pero gracias a Dios no me enfermé.