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Historias

Narrativa del campesinado

Cambiar la figura del campesinado agro-productivo, por la del campesinado agro-afectivo, agro-ludens, agro-vivo.

Nuestra creación propone generar un cambio de imaginario que transforme la figura del campesinado agro-productivo, por la del campesinado agro-afectivo, agro-ludens, agro-vivo. Esta es la premisa que constituye el centro de la historia, y que sintetizamos, a través de cuatro expresiones que se encuentran en la noción de “vínculos” y se manifiestan en los saberes y los conocimientos que habitan en el campesinado: las memorias, los afectos, los juegos y los sueños.

Para construirlas, consideramos la palabra “habitar” para resaltar los elementos que “viven” en el sujeto “campesinado”. Un grupo poblacional sobre el que han recaído interacciones discursivas asociadas a lo meramente productivo (trabajador agrario), e incluso al cual se le ha cercado su espacio de vida al denominar al campo o a lo rural, de manera tácita o explícita, como el lugar donde sucede la “extracción”. 

Frente a esta limitación nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Qué lugares habitan en el campesinado? Y desde ahí, consideramos estos elementos: memorias, afectos, juegos y sueños, como elementos simbólicos que se anteponen a la noción extractiva, y nos posibilitan correr el cerco y expandir el territorio imaginado del campesinado.

En #HilosdelCampesinado haremos énfasis en la vida campesina, que pugna hace más de 17 años, por el reconocimiento de sus derechos, a nivel internacional. En el plano local viene agenciando, con el acompañamiento de la Corporación Penca de Sábila, la figura del Distrito Rural Campesino para los cinco corregimientos de la ciudad, que fue firmado mediante el acuerdo 048 de 2014, en el Plan de Ordenamiento Territorial de Medellín, un proyecto de ciudad.

La ruralidad constituye el 70% del territorio, en Medellín. En Colombia, la ruralidad es del 94% y el 32% de la población colombiana vive allí. No obstante, la ceguera epistémica sobre el campesinado es enorme, lo que sin duda se convierte en un factor que posibilita la vulnerabilización de sus derechos. Por ello, empezamos a devanar, ovillar, envolver, enroscar, a través de los encuentros y de las historias, para acercarnos.

Claves narrativas de la historia que queremos contar

  • Memorias: sus experiencias del pasado y el presente, relacionadas con su infancia, juventud y adultez.
  • Afectos: sus vínculos y saberes emocionales íntimos y familiares, su relación con la casa, el hogar, la vivienda, el territorio, el espacio de origen y de vida cotidiana.
  • Juegos: sus formas de jugar y disfrutar, de encontrar momentos de ocio, y de reflexión, de observación de sí mismo y de los otros.
  • Sueños: sus anhelos y deseos, la transformación de sus sueños y de sus proyecciones simbólicas.