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Historias

Guardiana de la memoria

Me gustaba estar mucho en la calle, donde estaba la gente. Conversar y jugar con los vecinos. Me di cuenta que eso de estar en la calle era encontrar a otros y encontrarme. Desde que nací soy una mujer de historias

Luz Dary Román

Lugar de nacimiento: Vereda San José del Manzanillo

Ancestros: Armenia Mantequilla y San José del Manzanillo.

Lugar donde vive actualmente: Vereda San José del Manzanillo.

Organización: Casa de la Memoria – CCCP Mesa Ambiental – Mesa Campesina – Consejera de Cultura Corregimental

Altavista en una palabra: Amarillo por las naranjas. Rojo por el café. Verde por las guamas

Casa: Para mi la casa es la centralidad de la vida de un ser humano. Es el nido, donde se crece como familia y como vecino.

Aire-Agua-Tierra-Fuego: El agua es La Potrerita y La Guayabala. Es todo, la riqueza que más tiene Altavista.

La tierra son los árboles. Mi casa es un vivero porque en todas partes tengo una mata. Sin fuego no nos calentamos.

Memorias

Todo mi trabajo como líder comunitaria comenzó andando estos caminos, sobre puro pantano de tierra colorada. Cuando bajábamos a la ciudad, es decir a Belén Rincón, no tocaba irnos a pie. Nos decían “¡Ahí bajan los patiamarillos!”. También nos decían los manzanilleros.

 En esa época lo encerraban a uno a las seis de la tarde y lo levantaban a las tres de la mañana, a prender el fogón, a montar el agua dulce a moler maíz para hacer las arepas. Entonces uno veía un papayazo de salir a la calle y uno era feliz. Entonces yo le decía a mi vecino. “¡Ay, vea! Dígales que me dejen acompañarlo! Que es que yo le ayudo a hacer las empanadas”. Y así fue que comencé el trabajo comunitario con la junta de Acción Comunal.

Luego trabajé con el Acueducto Agua Pura, el acueducto veredal que ahora es potabilizado. Nosotros no teníamos agua (de acueducto). Tomábamos agua de la Quebrada La Guayabala o La Potrerito, y ahí lavábamos, y con esa agua cocinábamos, y hacíamos todos nuestros oficios, porque el agua era limpia.

Depronto en el 71, 72, empezó un señor Pedro Nel Loaiza, a decir: “Vea por ahí hay muchos nacimientos. Vea que rico que el agua nos llegue a la casas”. Y yo, “¡Ay sí! Qué pereza cargar tanta agua, en olas y en canecas”. Y así comenzó el trabajo.

Entonces, yo recogía café en la semana, y compraba moresco que venía en unos frasquitos chiquitos, y también compraba azúcar. Y los domingos que trabajaban los del acueducto me iba para allá, a darle fresco a los trabajadores. Entre esas y todas, terminé siendo la presidenta de ese acueducto.

Luego los convites. Llevaba costales para conseguir el revuelto, para montar la olla e ir a donar.

Después de que me casé conocí el proceso de la Comuna 16, Belén. Para nosotros la centralidad era el parque, Belén. Entonces empecé  mi proceso de liderazgo con los líderes de Belén. Me preparé, hice todo el trabajo, aquí tengo todos los certificados de formación de líderes, todo lo ambiental con Corantioquia, etc. Hasta que un día me dieron la noticia de que yo ya no pertenecía a Belén, que pertenecía a la comuna 70 del Corregimiento de Altavista. Lloré.

Ahí fue cuando conocí a Alba Giraldo, a Fauner Alexis, que era un niño en el colegio. Me dio muy duro el desapego con mis compañeros de Belén, el lugar que yo creía era mi espacio. Pero resultó que no, que ya era del corregimiento. 

Pero bueno, ya luego pasé a hacer el trabajo en Altavista. Hicimos un trabajo muy fuerte con la cultura, sobre todo con adolescentes y jóvenes y la formación artística, y así descubrí que eso era lo mío. Me di cuenta que estar en la calle era eso, encontrar a otros y encontrarme.  Con Alexis, con Willington, con John Edward…los que hoy son de la Corporación Cultural Altavista, siendo yo la mayor.

Afectos

Cuando pienso en Altavista y mi sector, siento una tristeza muy grande, porque se ha perdido una identidad con Belén Rincón y La Capilla. Tu entras por la central y solo ves construcciones, no te puedes imaginar que es un corregimiento rural, cafetero. La ciudad nos está devorando con este asunto de las construcciones.

Aquí la gente se bañaba en Charcos, rico, en la Guayabala y La Potrerita y recorría los caminos de herradura. En el 2011, hace 9 años me asusté mucho. Las comunas 15 y 16 comenzaron a estrecharnos. A uno como le traquean los huesos. Como que nos están quitando territorio, espacio para hacer edificios. Algunos han llegado y no saben dónde está mi casa, y piensan que hemos desaparecido.  Estamos dentro de un hueco, y los edificios nos cubren. 

Entonces por eso pensé, que no se iban a dar cuenta quiénes éramos, de dónde veníamos, cómo era nuestro territorio. Y ahí fue cuando comencé en una carrera garrafal a recoger la historia y la memoria del corregimiento. Aquí están las ollas de barro, las totumas, las fotos, las plantas. Mi casa es la casa de la memoria.

Juegos

Yo vivo en la diversión permanente. Acá siempre le hemos dado a los juegos tradicionales. Yo madrugo, hago morcilla, arepas, empanadas, tamales, pasteles. Amanecemos trabajando, porque de algo vivimos.  Y ya tipo 11 y 12 del día comenzamos a jugar cartas, parqués. Abro la puerta y de una  alguien: “¡Quiubo ya voy para allá! ¿Qué vamos a hacer hoy?.” A encontrarse con los vecinos,

Jugar para volver a eso de mirarnos, compartir desde una papa a una yuca, hasta un dolor y una tristeza. Estar juntos siempre, esa es mi principal diversión.

Sueños

Añoro los caminos, porque ahora sales de la puerta de tu casa y comienza: “¡Cuidado con esa moto! ¡Cuidado con esa bicicleta, el carro que la va atropellar!” En cambio antes tú caminabas libremente, empantanada o no. Añoro el respeto y la solidaridad de la gente.

Deseo continuar con el proceso de memoria y patrimonio. Con el grupo de teatro pienso que ahí hay un cambio. Nosotros somos el cambio.

Sueño que llegue alguien, el Estado o Gobierno, el que dirija, y que diga que en vez de edificios va a sembrar árboles.

COVID-19 Durante la pandemia, casi me enloquezco, porque en enero hicimos una planeación y en menos de dos meses sucedió esto y el plan de trabajo se encerró, no pudimos ejecutar ni producir lo que se había pensado con el grupo. Pero mi espacio está permanente, en los procesos con la Secretaría de las mujeres. Desde la cuarentena que anunciaron, no he salido de la vereda.