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Historias

Polinizadora

No tenemos conciencia de los polinizadores. Ellos hacen un trabajo muy importante. Lo que le pasa a las abejas, también pasa con los campesinos y campesinas.

Marisol Zapata

Lugar de nacimiento: San Carlos, Antioquia.

Lugar donde vive actualmente: Vereda Buga – Patio Bonito

Organización: Mesa campesina y colectivo de mujeres

Altavista en una palabra: Biodiversidad

A qué se dedica: a cuidar

Pensamientos: el relevo generacional y el futuro de niñas, niños y jóvenes.

Aire-Agua-Tierra_Fuego: Agua

Memorias 

Yo coordino la Mesa Campesina y también hago parte del Colectivo de Mujeres de Altavista. Creo que es muy importante darle visibilidad a los campesinos y campesinas. Nosotros sentimos que no somos visibles en ningún espacio de la ciudad. Es un grupo poblacional al que no se le da importancia, a pesar de que somos productores, cuidamos ecosistemas estratégicos, el agua, el oxígeno y los pulmones verdes. Cuidamos toda la biodiversidad que tenemos. Es increíble que Colombia no haya participado cuando se firmaron los tratados internacionales para protegernos. Hay una negación desde el mismo Estado para promover y difundir proyectos que tienen que ver con el campesinado.

Llegué a Medellín hace 29 años. Al corregimiento hace 5 años. Soy campesina, al igual que mis papás. Me crié en Samaná. Llegué aquí, porque quien era mi pareja emigró a buscar oportunidades laborales. El cambio fue brusco y triste. Los espacios de la ciudad son con puerta y ventana cerrada. Luego, vinimos a La Perla y me seguía pasando lo mismo. Siempre anhelé tener un espacio campesino. Todos los 25 de diciembre voy al Barcino. Una de las solicitudes que hacía era “regáleme un pedacito de una parcela”. Un día el campesino que habitaba la propiedad donde vivo, nos invitó a venir. Mi hija de 9 años, en ese entonces, le dijo “¿nos da un espacio para cosechar cosas?”. Él dijo que  sí, pero además nos propuso cambiar este espacio por La Perla. Era muy adulto, su esposa no estaba y no tenía fuerzas. Empezamos una negociación ese 25 de diciembre y en febrero ya estábamos aquí. Voy a cumplir 18 años en este espacio. Este ha sido el regalo más maravilloso que me ha dado la vida y Dios. Buga, sector Patio Bonito es un sector rural campesino. Quienes vivimos aquí, cultivamos y estamos arraigados.

Al mirar las necesidades de este territorio me volví líder. En la Perla no había cobertura telefónica y no había vías de acceso. El liderazgo lo tengo en la sangre. Desde los 14 años, ya hacía parte de los grupos juveniles y de las juntas de acción comunal Cuando llegué a Buga vi las mismas necesidades de La Perla. Eso del liderazgo es innato. Fuí 15 años presidenta de la JAC, donde casi todas éramos mujeres. 12 mujeres y 2 hombres. Sin embargo, nos cansamos y renunciamos. Ahora estamos con el tema campesino.

Tuvimos una asociación que se llamaba Sueños Campesinos. Era con un vivero en una parte muy alejada y las mujeres empezaron a  sentir el desgaste para ir. Además el tema de las obligaciones… fue chévere mientras lo tuvimos.

Desde que era niña trabajé en el campo con mi mamá y mi papá en una finca muy grande, pero por la violencia, nos tuvimos que desplazar. Mi papá ya falleció. Crecí en San Carlos y aquí estoy. Soy una mujer de 50 años, feliz en este espacio, felizmente divorciada. Tengo 3 hijas. Hacemos muchas cosas por la comunidad y por los niños y niñas. Con mi hija que estudia Tecnología Agropecuaria, en el Jaime Izaza, queremos que niñas y niños se enamoren del campo.  Ellos no ven esto tan chévere para quedarse y creen que es más rentable irse a la ciudad o a otros espacios a laborar.  Cuando a los hijos se les repite esa idea de “matarse en el campo” obviamente no se vuelve atractivo. Queremos que se enamoren desde la agroecología, para parar el uso de agroquímicos, porque envenenamos agua, aire y abejas que son las que nos polinizan. No tenemos conciencia de los polinizadores. Ellos hacen un trabajo muy importante. Lo que le pasa a las abejas, también pasa con los campesinos y campesinas. 

En estos días alguien preguntaba qué hace una Junta. Nunca nos decimos o agradecemos a nosotros mismos, todo lo que hemos hecho. Carajo, hemos hecho muchísimo y nosotros no lo reconocemos.

Afectos

Internarse en el bosque de El Barcino y mirar bromelias, orquídeas, palmas, pájaros, guacharacas, ardillas es una cosa bellísima. Si te adentras, ves el amor de campesinos y campesinas. Esa sinceridad con la que te expresan las cosas, te comparten saberes, esa es una cosa que tristemente en otros espacios no te valoran. 

Me levanto, me baño, preparo los alimentos, les doy el desayuno a los nietos, cuido mis gallinas, mi gata, mis dos perras, mis terneras, organizo mi casa y luego de cuidarlos a todos ellos hago el almuerzo y le dedico tiempo a mi huerta, a estar con mis plantas. Si hay un espacio donde tengo que ir como lideresa, voy. Si tengo que hacer llamadas, las hago. Si debo atender algo de manera virtual, aunque acá la cobertura casi ni existe, también lo hago. Eso hago todos los días.

Cuando veo a los niños y las niñas en las huertas sembrado, con ese amor, y diciéndole a los vecinos que echan veneno, que no lo hagan y que cuidado con las abejitas, eso me hincha el alma. Me trae recuerdos cuando cuando mi hija a los 5 años me dijo que le trajera una libra de carne y unos huesos. Se los traje sin saber para qué era, y ella fue y le dijo al vecino que siempre mataba a las guacharacas: “Jaime, yo le traje carne, pero no siga matando las guacharacas. 

La población campesina en su mayoría es muy mayor.  Ir a hablarles, escucharles, aprender de lo que saben, por ejemplo, con qué se cura el dolor de cabeza. Ellos le dicen a uno hágalo de tal manera.  Son sinceros y comparten, así sepan que uno tiene. Que me duela lo que te pasa, no sucede en lo urbano. 

Caminar por el camino ancestral, de Guaca que hay en Buga y ver esa cantidad de plantas, flora y fauna. Esa agua que surte para abajo. Uno dice que estamos viviendo cosas maravillosas. 

Juegos

En este tiempo me gusta mucho la música parrandera, me identifica con los abuelos, campesinas y campesinos ancestrales. Tomar cerveza bien helada, compartir con alguien que le guste conversar, que no se esté quejando, sino que aporte para mi crecimiento y que me escuche, esto me gusta mucho.

Los caballos, me encantan y también las quebradas grandes para nadar. Esa es una de mis grandes  pasiones.

Sueños

El Distrito Rural Campesino está concebido como una figura de protección, por lo menos es lo que nosotros pensamos. No sabemos qué piensa planeación o quien hace la norma. Queremos que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres, que puedan acceder a créditos, beneficios y subsidios como propietarias de la tierra o que les rebajen el catastro. Buscamos que las culturas campesinas no desaparezcan, que se fortalezcan los saberes ancestrales y que ningún campesino o campesina sea desarraigado. Hay algunos que prefieren vender, porque deben impuestos. Se van a la ciudad a morir enterrados de tristeza. Ya nos pasó con uno, que le vendió a la Secretaría de Medio Ambiente y se fue a vivir a lo más urbano. A los dos años falleció. No le gustaba estar encerrado y se mantenía mirando por la ventana como si tuviera discapacidad, cuando era una de las personas más trabajadoras y alegres de la parte del Barcino. Ojalá el Distrito Rural Campesino se de, desde nuestros anhelos y necesidades. 

Quiero seguir empoderando a los chicos y chicas con producción limpia. Queremos que la institucionalidad nos miren como seres humanos, cómo acompaño, cómo aprendo de ellos.

Que mi parcela sea autosostenible en todo el sentido de la palabra, que sea demostrativa para que muchas y muchos aprendan con nosotros. Sueño que un proyecto que tenemos con la escuela trascienda.

Covid-19
En la pandemia reconocíamos, gracias a dios tenemos esta casa. Donde fuera en el encierro de la ciudad sería otra cosa. Con mis vecinos estuvimos muy pendientes y nada nos faltó, no obstante, hay un olvido hacia campesinas y campesinos. Acá nadie vino a hacer una encuesta o a llamarnos. Y se supone que somos líderes. ¿Están vivos, tienen hambre, están bien? Nadie apareció. Afortunadamente mi hija trabaja desde casa. En la huerta siempre teníamos alimento. En la parte de Buga había mujeres en condiciones precarias. A las personas con mayor poder adquisitivo les tocamos la puerta para contar con ellos.  Hicimos llegar paquetes alimentarios a quienes más lo necesitaban y también pusimos comida de nuestras huertas.  Les dijimos, te ayudamos para que puedas compartir con tus hijos.